El hacer y quehacer de la ciencia
se ha desarrollado con el paso del tiempo. Las razones es que los objetos de
estudio de la ciencia se han multiplicado tanto en cantidad como en la especificidad
de los aspectos propios de dichos objetos. Un factor que ha resultado crucial
en el avance científico y en la multiplicación de los objetos de estudio ha
sido el avance de las tecnologías de la investigación, tales como los microscopios.
Por esas razones, es posible
hacer diferentes clasificaciones de la ciencia, uno de cuyos cortes más gruesos
identifica dos vertientes:
Ciencia fáctica: se basa en los hechos, en lo experimental y
material. Necesita de la observación y la experimentación para poder adecuar
sus hipótesis, por tanto trabaja con objetos reales que tienen un espacio y
tiempo específico. Por ejemplo, la física, la química, la fisiología, la
biología. Se dividen en:
Sociales. Se preocupan por el ámbito humano.
Naturales. Se preocupan por la naturaleza
Ciencia formal: trabajan con
formas, objetos ideales, creados por el hombre, las cuales existen en su mente
y son obtenidos por abstracción. Se basan en el razonamiento lógico para
demostrar sus teoremas. Las ciencias formales son: las matemáticas, la lógica,
las ciencias de la computación teórica.
Para ver si un conocimiento es
confiable o no, se consideran de forma detallada y precisa todos los aspectos
que lo caracterizan. Es necesario saber cómo se elaboró, si los datos recabados
son confiables; si se elaboró de manera ordenada y sistemática, aún más si es
posible la verificación por medio de las evidencias y su repetición o
experimentación. La ciencia hace de esa cuestión su objetivo central. Al método
de formulación y recopilación de las evidencias, así como a la verificación de
los resultados se les llama método científico.
En resumen, la ciencia trata de
explicar y profundizar la realidad. Es una actividad que produce resultados que
se expresan en conocimientos susceptibles de ser transferidos entre las
personas y las generaciones de seres humanos. Además, esos conocimientos pueden
reproducirse en un laboratorio bajo condiciones en las que se realicen e,
incluso, los hay que no son reproducibles.
La vida de la especie humana ha
evolucionado en muchos aspectos debido a los conocimientos y a los
descubrimientos acumulados en su historia: la salud, la genética, la estética,
el desarrollo tecnológico, etc. Sin embargo, en ocasiones se corre el riesgo de
que los descubrimientos se utilicen de forma incorrecta para causar daños.